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Psicomotricidad infantil: Qué es y cómo trabajarla correctamente

psicomotricidad infantil

La psicomotricidad infantil es sin duda uno de los aspectos más importantes en el desarrollo del niño. Dejar que se desarrolle sin más puede resultar un gran error, ya que con estimulación mejora muchísimo.

Descubre en este post qué es la psicomotricidad infantil y cómo puedes empezar a estimularla con tus hijos a partir de hoy, tal como yo lo hice. Vamos allá:

¿Qué es la psicomotricidad?

La psicomotricidad es un concepto con dos partes claramente diferenciadas: psicología y movimiento.

Se trata de desarrollar la mente a través del movimiento, y viceversa y no se debe confundir con la motricidad o con el desarrollo psicomotor.

En cualquier movimiento que hace, un niño lleva a cabo multitud de microprocesos psicológicos que le hacen ejecutar ese movimiento y no otro. Este es un entrenamiento para la mente, del que aprende patrones y procesos que puede aplicar a otros muchos campos.

En las primeras edades del niño, la psicomotricidad es quizá el mayor aprendizaje que puede llevar a cabo, tanto por su importancia en el desarrollo como por la multidisciplinariedad del concepto.

Psicomotricidad fina

Con el concepto de “psicomotricidad fina” nos referimos a la coordinación de los movimientos en los que la precisión es importante. Coger un lápiz o unas tijeras son gestos sencillos para nosotros en los que, en realidad, intervienen procesos mentales que se tardan en adquirir.

desarrollo psicomotriz

La motricidad fina es más difícil de alcanzar que la motricidad gruesa, y muchos autores defienden que empieza a demostrarse desde el año y medio de edad, aproximadamente. Comenzar antes de ese momento a estimularla de manera sencilla puede ayudar a facilitar a tu bebé este camino.

Psicomotricidad gruesa

En la psicomotricidad gruesa hablamos ya de movimientos en los que la precisión no es lo más importante. Andar, saltar, correr o gatear son ejemplos de ello. Este tipo de movimiento comienzan antes que los de la motricidad fina, y también son claves para el desarrollo.

A través de la psicomotricidad gruesa el niño puede explorar y relacionarse con su entorno, lo cual es la mejor manera posible de aprender por sí mismo. Por lo tanto, desarrollar la motricidad es una manera de facilitarle posteriores aprendizajes.

¿Por qué es importante estimularla?

La estimulación de la psicomotricidad tiene tres objetivos principales:

  1. Facilitar su aprendizaje.
  2. Acelerar el proceso.
  3. Mejorar la adquisición de lo aprendido.

Al desarrollarla desde edades tempranas, lo que se consigue es que en el momento en el que el niño haya alcanzado su nivel de madurez adecuado, el aprendizaje y desarrollo de la psicomotricidad sea muy sencillo y natural.

Sin una correcta estimulación, uno de los efectos que se conseguirían es que este aprendizaje sería más tortuoso para el niño.

Por otro lado, con la estimulación de la psicomotricidad se acelera su desarrollo. Al tratarse de habilidades que ya han sido previamente estimuladas, todo sucede de manera más rápida, y el niño va quemando etapas con mucha más velocidad.

Por último, el efecto que quizá resulta más importante de estimular la psicomotricidad de bebés y niños es el de la mayor interiorización de lo aprendido. Cuando no ha habido estimulación, las habilidades aprendidas son más superficiales y de menor calidad que cuando sí que ha existido estimulación. En estos casos los procesos se interiorizan y automatizan para siempre.

Áreas de estimulación

La psicomotricidad es un concepto multidisciplinar, que abarca varias áreas. Conocerlas es muy útil para saber en qué ámbitos debes estimular a tu bebé para desarrollar su psicomotricidad:

Motora

En este ámbito hablamos del desarrollo del movimiento, abarcando tanto la psicomotricidad fina como gruesa. El área motora es mucho más que algo mecánico, ya que en el movimiento están involucrados procesos psicológicos de diferentes tipos, que son los que lo hacen posible.

Estimular el movimiento es estimular la mente, con lo que lo motor aquí no se trata de un fin en sí mismo, sino de un medio para conseguir también el desarrollo del aspecto mental.

Lingüística

El área lingüística es una de las que mayor atención recibe durante el desarrollo del niño. Hablarles e interactuar con ellos son maneras perfectas de que ese aprendizaje se vaya realizando de manera natural.

También puedes usar actividades específicas para enseñar a hablar a tu hijo, aunque lo cierto es que querer acelerar demasiado este proceso o preocuparse en exceso cuando no es todo lo rápido que nos gustaría, no es buena idea.

¿Sabes lo que es la inteligencia emocional? Te recomiendo echar un vistazo a mi artículo sobre inteligencia emocional para bebés y que aprendas a estimularla desde ahora mismo.

Creatividad infantil

Con la creatividad infantil pasa lo contrario que con la lingüística: es uno de los ámbitos que menos se trabaja con los niños. El miedo al error y un sistema educativo que no concede valor a la creatividad hacen que nos encontremos ante un ámbito en el que los niños tienen problemas.

Estimular su creatividad es estimular su felicidad. ¿A que no conoces a alguien que se sienta mal cuando está haciendo algo creativo? Como terapia y como medio de aprendizaje, sin duda la creatividad es algo en lo que merece la pena poner el foco.

En este punto quizás te interesa leer estos artículos:

Juegos de psicomotricidad infantil

Desarrollar la psicomotricidad infantil mediante juegos es la mejor idea que puedes tener. El aprendizaje lúdico es sin duda el más significativo y efectivo.

psicomotricidad infantil juegos

Si no tienes ideas sobre qué juegos son útiles para el desarrollo de la psicomotricidad infantil, aquí tienes algunas:

  • Cambio de cesta: este es un juego que se usa mucho con los más pequeños. Se trata de ponerles dos cestas o cajas. Una estará llena de objetos y la otra vacía, y deberá ir pasándolos de una a otra de uno en uno. Cuanto mayor sea su avance, más pequeñas podrán ser las cajas.
  • “El zoológico”: el juego de “El zoológico” consiste en un sencillo cuento motor en el que el protagonista entra en un zoológico y va descubriendo diferentes animales. Se trata de que el niño imite los movimientos de cada animal que se encuentra. Seguro que si además imita su sonido pasaréis un gran rato de diversión.
  • La peluquería: jugar a que te peinen o a que tus hijos se peinen entre ellos es otra manera de trabajar la motricidad fina, de manera sencilla y entretenida. Puedes complementarlo con centro de maquillaje para que el trabajo psicomotriz sea aún mayor (seguro que te deja guapísima).
  • El caminito: si tienes espacio en casa, puedes construirle una especie de mini circuito con distintos materiales, en el que deba arrastrase, andar, gatear, saltar e incluso correr. Hará ejercicio, se divertirá, y es una de las maneras más efectivas de trabajar la motricidad gruesa.

En las guarderías y en los parques también existen lo que conocemos como “circuitos de psicomotricidad“, pero también puedes crearlo en tu casa con unas cuantas colchonetas, cojines y un poco de imaginación.

Estas son solo algunas de las ideas que puedes utilizar en tu día a día con tus hijos para trabajar la psicomotricidad infantil. Está claro que se trata de uno de los aspectos más importantes en el desarrollo infantil. Por eso, dedicarle tiempo a este tema (y disfrutarlo junto con tus hijos) es una de las mejores inversiones en su educación que puedes hacer.