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De la lactancia materna al biberón: lo que debes saber

Llevas dando el pecho a tu hijo desde que nació y los dos estáis encantados. Amamantar es un concepto que trasciende el mero hecho de alimentar, ofreciendo seguridad y cariño al lactante, aparte de aportarle todos los nutrientes que necesita y protegerle de enfermedades, por lo que la OMS recomienda su mantenimiento hasta los 2 años de edad o más.

A pesar de ello, la vida está llena de pasos importantes, incluso desde los primeros meses de vida, en los que los cambios se van produciendo vertiginosamente por lo acelerado del crecimiento.

¿Pensando en poner punto final a la lactancia materna?

Son numerosas las razones que pueden llevar al destete. Es indudable que la leche materna es el mejor alimento que puedes ofrecer a tu bebé, especialmente en los seis primeros meses de vida, pero cuando esta no es posible la leche en fórmula es el sustituto adecuado al paso del pecho al biberón como parte de una dieta variada, ¡planéalo con tiempo!

Si la razón que te lleva a plantear el destete de tu bebé no es fortuita, sino que es predecible y tiene fecha en el calendario, como la vuelta al trabajo, la obligación de permanecer más tiempo lejos de él o simplemente porque así lo has decidido, las cosas serán mucho más fáciles.

En ese caso, pasar del pecho al biberón como parte de una dieta diversificada puede ser más sencillo si lo planeas con 15 días de antelación. De esta manera proporcionarás a tu pequeño la oportunidad de que se vaya acostumbrando al fin de la lactancia materna progresivamente.

Al final de este post vamos a darte una serie de recomendaciones para que concluir el período de lactancia natural en poco más de dos semanas sea un juego de niños, y nunca mejor dicho.

La clave del éxito reside en elegir una fórmula adecuada para su edad

Prejuicios sociales aparte, quizás te tranquilice saber que las leches de fórmula cuentan con composiciones avanzadas que ayudan a construir la salud de tu hijo con unas bases sólidas ahora y en el futuro.

El secreto de una alimentación óptima tras la etapa del destete pasa por elegir una fórmula adecuada para su edad. ¿Conoces los 3 tipos que existen?

  1. Preparado o leche para lactantes. Conocidas comúnmente como “leches 1” son las destinadas a la alimentación del bebé desde su nacimiento hasta los 6 meses de edad, cuando se introduce su alimentación complementaria.

  2. Preparado o leche de continuación. Conocidas comúnmente como “leches 2” son las que se destinan a la alimentación de los lactantes que ya han comenzado su alimentación complementaria, con la inclusión de nuevas fuentes de nutrientes, aparte de la leche. Este tipo de fórmula presenta un aporte mayor de proteína, de energía y de ciertas vitaminas y minerales, así como de hierro. Su consumo está destinado a los bebés entre los 6 y los 12 meses de edad.

  3. Leche de crecimiento o preparado lácteo infantil. Conocidas comúnmente como “leches 3” son un tipo de leches que sirven de transición entre los preparados de continuación y la leche de vaca, con una composición intermedia entre las mismas. Su consumo está destinado a los niños entre los 12 meses de edad, hasta los 3 años.

En esta línea, existen diversas marcas de leches de fórmula en el mercado, por ejemplo, Enfamil Premium 2, un preparado de continuación que le ayudará a cubrir sus necesidades nutricionales como parte de una dieta diversificada y favorecer su correcto desarrollo.

enfamil leche de fórmula

Asimismo, te interesa saber que existen fórmulas infantiles especiales para pequeños con limitaciones en procesos de absorción, digestión o metabolismos de ciertas sustancias, elaboradas para niños que no toleran las fórmulas convencionales. Ahora bien, este tipo de fórmulas en ningún caso deben ser elegidas libremente por los padres, sino que han de responder a las pautas marcadas por el pediatra. Las más populares son las fórmulas sin lactosa, las fórmulas de proteína de soja y las fórmulas hidrolizadas o hipoalergénicas.

Sigue estos sencillos pasos ¡y lo habréis conseguido!

Algunas sencillas recomendaciones simplificarán todavía más la cuestión de pasar del pecho al biberón como parte de una dieta diversificada:

  1. Empatiza con tu bebé. Entiende que la textura y la técnica de succión requerida por el biberón es distinta a lo experimentado por él con el pecho, razón por la que debes darle algo de tiempo para que se acostumbre a la novedad.

  2. Permite que otra persona le dé su primer biberón. De este modo tu hijo no se sentirá confuso por no estar comiendo del lugar donde lo venía haciendo hasta ahora. No permanezcas cerca pues tu olor le hará reclamar tu presencia y, por ende, la de tus pechos en su alimentación.

  3. Dale el biberón un poco antes de la hora habitual. Esta medida que, en principio puede resultar un poco contraproducente, tiene su explicación. Dado que al principio la nueva forma de succionar le resultará algo extraña y requiera mayor esfuerzo por su parte, hacerlo en un momento en el que aún no esté desesperado por comer evitará irritaciones innecesarias

  4. Comienza alternando los dos tipos de alimentación. Si no hay ninguna razón que impida continuar dándole el pecho durante unos días, prueba a comenzar alternando tomas de pecho y biberones. Tan pronto observes que se adapta a estos últimos, abandona la lactancia materna.

  5. Acorta el tiempo de duración de las tomas de pecho. Con este sencillo gesto favorecerás la adaptación del bebé a la nueva situación.

  6. Prueba con distintas tetinas. ¿La tetina que le ofreces no es el del agrado de tu bebé? Pues ve cambiando hasta dar con la idónea. En el mercado existen infinidad de modelos, solo es cuestión de acertar con el que más se ajuste a sus necesidades.

  7. Transmítele calma y amor. El momento de alimentar a tu bebé es también la mejor ocasión para un agradable intercambio de sensaciones. Un ambiente de cariño y relax invita a una mejor adaptación a cualquier cambio.

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Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés. El pediatra es el que mejor te puede asesorar sobe el cuidado y la alimentación de tu hijo, y sobre los alimentos que debes añadir a la dieta conforme va creciendo.