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Infusiones en el embarazo: ¿Cuáles son las MÁS peligrosas?

Infusiones en el embarazo: ¿Cuáles son las MÁS peligrosas?
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infusiones en el embarazo

Durante el embarazo, la futura mamá debe controlar al detalle su dieta, pues todo lo que tome acaba llegando de un modo u otro al bebé. Comúnmente se dice que cuando una mujer está embarazada debe comer por dos, algo que no debe ser tomado al pie de la letra. Se trata únicamente de cuidar la alimentación y saber qué productos se pueden tomar y cuáles hay que evitar. En este sentido, existen muchas dudas acerca de tomar infusiones en el embarazo y, como yo también las tuve y me preocupé de «empaparme» bien de toda la información, he decidido escribir este artículo guía con los tipos de infusiones que se pueden tomar embarazada y las que se deben eliminar completamente de la dieta porque pueden ser peligrosas para la madre, el bebé o ambos.

Infusiones en el embarazo

¿Son compatibles las infusiones con el embarazo? Hoy te cuento qué infusiones puede tomar una mujer embarazada y cuáles debe dejar de lado, apartarlas durante unos meses. Como avance, un dato, las infusiones de uso diario o cotidiano no suponen ningún problema si se toman con moderación y el ginecólogo lo aprueba, pero otras con carácter estimulante son menos recomendables.

infusiones en el embarazo

¿Se pueden tomar infusiones en el embarazo?

Por norma general, las infusiones son saludables para todas las personas, porque beber líquido ayuda a hidratar la piel y el organismo. Esta hidratación es más aconsejable durante el periodo de gestación. A las embarazadas se les recomienda aumentar la ingesta de agua, por lo que es fácil pensar en las infusiones como sustituto del agua o de otras bebidas en este periodo.

Infusiones y embarazo van de la mano. Sus propiedades relajantes, estimulantes o relacionadas con la absorción de nutrientes las convierten en más o menos recomendables según para cada persona.

Además, la concentración de principios activos en estas bebidas es muy baja, de modo que es poco probable que generen efectos secundarios.

En cualquier caso, y debido a que el embarazo es un periodo que obliga a cuidados especiales, antes de iniciarse en la ingesta de infusiones durante la etapa de gestación, es importante consultar al médico, el nutricionista o el ginecólogo cuáles son las infusiones permitidas en el embarazo, pues alguna puede tener incluso efecto abortivo.

¿Y durante la lactancia?

Una vez ha finalizado el embarazo y se ha dado a luz, comienza la fase de lactancia. En este periodo, la hidratación es tan importante como lo es durante el embarazo. En la fase de lactancia, los bebés no necesitan beber agua pues la leche materna contiene casi un 90% de este líquido.

Por esta razón, la hidratación es imprescindible en la lactancia. Si la madre deja de tomar líquido, sufre un importante riesgo de deshidratación. Si esta deshidratación es leve, la leche puede no verse comprometida, pero sí la deshidratación es más grave, la leche puede perder calidad y cantidad.

Las madres que están en periodo de lactancia deben beber al menos dos litros diarios de líquidos o incluso más. Siempre es más recomendable beber agua que otro tipo de bebidas, pero son muchas las personas que se sienten incapaces de tomar tanto agua, de modo que esta se puede sustituir por zumos, caldos y por supuesto infusiones.

Para aumentar la hidratación de la madre lactante, otra práctica recomendada es incluir en la dieta alimentos con gran proporción de agua, especialmente frutas y verduras.

Infusiones permitidas en el embarazo

Entrando ya de lleno en las infusiones que sí pueden tomar las futuras mamás, insistimos en que las de uso cotidiano no suelen generar problemas de ningún tipo, aunque sí hay que tomar algunas de ellas con cierta moderación.

No obstante, algunas infusiones sí están especialmente recomendables durante el embarazo y la fase de lactancia. El té rooibos, tan popular en los últimos años, destaca por su capacidad antioxidante, de modo que se activa el sistema inmunológico y las defensas. Esta planta es beneficiosa también para la circulación sanguínea.

El jengibre es otra planta con la que preparar infusiones muy apropiada para los periodos de embarazo y lactancia. Las infusiones de jengibre ayudan a aliviar las náuseas, habituales en los primeros meses de gestación; mientras que en la lactancia, en caso de presentar problemas respiratorios y tos, combinar jengibre y miel es muy adecuado.

La infusión de tomillo ayuda especialmente a evitar problemas digestivos como los espasmos intestinales, los problemas de flatulencia y el dolor abdominal. Facilita el proceso de digestión y cicatriza úlceras y heridas. El elevado contenido en minerales y vitaminas convierte a esta planta es una fuente importante de antioxidantes que la hacen muy recomendable en los primeros meses de gestación.

Otras infusiones apropiadas para estas etapas vitales pero que deben tomarse con cierta precaución, y siempre bajo asesoramiento de un especialista médico o nutricionista son el hinojo, el anís verde, la tila, la melisa, la menta o las hojas de frambuesa.

Los expertos aconsejan tomar de una a dos tazas de infusiones al día, y no repetir el mismo tipo de té o infusión en un mismo día. De este modo evitamos posibles efectos peligrosos, como la estimulación excesiva, y se aprovechan al máximo las propiedades saludables de diferentes plantas.

Manzanilla y embarazo

manzanilla y embarazo

La manzanilla es otra de esas infusiones a las que hay que acudir con cierta precaución. A pesar de que es una infusión muy popular y con muchas propiedades beneficiosas para la salud, su consumo debe ser moderado, pues se ha llegado a decir de ella que puede tener propiedades abortivas, aunque no existen indicios científicos que lo certifiquen.

La manzanilla durante el embarazo ayuda a reducir las náuseas y la acidez estomacal, ayuda a prevenir infecciones en el tracto urinario, actúa como calmante ante los dolores que aparecen en la madre cuando va evolucionando el embarazo y ayuda a conciliar el sueño.

En cualquier caso, conviene tomar ciertas precauciones con esta infusión, como por ejemplo no beber más de una o dos infusiones a la semana durante el primer trimestre de gestación, que es cuando se forman los órganos del bebé.

Tomar té verde en el embarazo

tomar té verde en el embarazo

Los tés, ya sean negro, verde o rojo, al igual que el café, son las infusiones más consumidas. Comparten como característica su contenido en cafeína. Algunos estudios realizados en mujeres embarazadas alertan de que superar los 200 mg de cafeína diarios aumenta el riesgo de aborto y parto prematuro, de modo que no se recomienda superar esa dosis.

Por otra parte, la cafeína es también diurética, de modo que puede conducir a la deshidratación. Un consumo excesivo de cafeína pone también en riesgo el hígado, debido al sobreesfuerzo.

Los consumos elevados de té verde se han relacionado con bebés nacidos con defectos del tubo neural, pues el té verde dificulta la absorción de ácido fólico. Esta vitamina es muy importante antes del embarazo y en el primer trimestre de gestación. Otro aspecto problemático del té verde es que dificulta la absorción del hierro.

En el final del embarazo, cuando suelen aparecer dificultades para conciliar el sueño, el carácter estimulante del té verde puede aumentar esta incapacidad de dormir.

Dicho todo esto, cabe decir que no todo es negativo con estas infusiones, pues el té verde contiene polifenoles que previene las enfermedades cardiovasculares y antioxidantes que ralentizan el envejecimiento celular y protegen frente a ciertos tipos de cáncer.

Aunque no es la infusión más recomendable en el embarazo, consumir tres o cuatro tazas de té verde durante todo el embarazo puede ser seguro, sobre todo si se elimina el agua de la primera infusión.

¿Se puede tomar tila?

tomar tila en el embarazo

Con la tila ocurre algo parecido a lo que sucede con el té. La mayoría de los estudios sobre infusiones se centran en la cafeína del té y el café, y dejan apartado los tés de hierbas, pues son menos consumidos.

La tila no es la mejor de las infusiones en el embarazo debido a su carácter sedante. El farnesol es el compuesto que causa esta acción sedante, y esta sedación puede ser contraproducente durante las contracciones.

A esto se suma que la tila aumenta la sudoración y con ello la temperatura corporal. En el embarazo, este aumento de temperatura puede generar mayor dificultad para regular la temperatura, y con ello un aumento en el volumen sanguíneo.

En algunas situaciones, la tila tiene efecto adelgazador, lo que se convierte en peligroso en algunas circunstancias durante el tercer trimestre de embarazo, siendo más posibles el sangrado vaginal posparto.

Todos estos efectos no están totalmente validados de manera científica, lo que obliga a tomar esta planta con precaución y siempre bajo la asesoría de un profesional de la salud.

¿Y poleo menta?

tomar poleo menta en el embarazo

El poleo menta es una de esas infusiones denominadas abortivas, esto es, que pueden ocasionar intoxicaciones graves que, en el peor de los casos, pueden acabar con la pérdida del bebé. En la fase de lactancia tampoco es aconsejable esta planta, pues sus principios tóxicos acaban trasladándose a la leche materna y ocasionando daños en el pequeño.

El poleo menta incluye pulegona y tuyona, dos aceites esenciales, que activan los músculos uterinos haciendo que se sufran contracciones.

Infusiones prohibidas para embarazadas

Las infusiones prohibidas son aquellas que pueden generar daños irreparables para la salud del bebé, pero también de la madre. Son especialmente peligrosas las infusiones con carácter estimulante, como los tés, que contienen cafeína, si bien no todas ellas son infusiones prohibidas o denominadas abortivas.

El té de gingko biloba es una de ellas. En la fase de lactancia, el té pasa a la leche materna, mientras que en el embarazo, pasa al corazón del feto. Esta planta causa también problemas en la madre, molestias gastrointestinales.

En el caso del eucalipto, como otras muchas plantas, es muy saludable porque estimula la circulación sanguínea, pero es este mismo efecto el que puede resultar peligroso, pues se dan más opciones de sufrir un sangrado. Esta infusión puede también provocar náuseas, vómitos y diarreas, dolencias que se repiten en el bebé lactante.

El té de boldo está desaconsejado por una circunstancia similar al poleo menta, puede provocar contracciones que dan lugar en algunos casos a partos prematuros. Esta planta es rica es “ascaridol”, una sustancia que afecta a la formación del hígado del pequeño.

El agracejo resulta peligroso para la madre por la estimulación de contracciones del útero y el sangrado. Si esta situación se complica, el resultado puede ir desde un parto prematuro a un aborto espontáneo.

En resumen, algunas infusiones son peligrosas para la madre y para el bebé, especialmente aquellas que contienen cafeína y tienen efecto estimulante. A las mencionadas se les suman otras como las que incluyen salvia y perejil, aloe vera, ginseng, diente de león, caléndula o artemisa.

Todas estas infusiones son peligrosas porque pueden hacer llegar al bebé sustancias nocivas o tóxicas vía placentaria, pero existen otras que son recomendables para paliar ciertas dolencias en el embarazo o en la etapa de lactancia.

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Infusiones y embarazo pueden ser una combinación saludable o, por el contrario, peligrosas para la salud del bebé y la madre. Esto obliga a tomar líquidos a través de esta vía bajo el consejo de un profesional, y siempre priorizando el agua sobre cualquier otro tipo de líquido para mantener la hidratación adecuada de madre y bebé.