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Decir que no a los niños: una tarea complicada

decir que no a los niños

Saber decir que no a los niños es uno de los retos más complicados que tenemos en nuestro día a día. Aprender a hacerlo es un proceso que se puede entrenar. Hacerlo merece la pena por la influencia tan positiva que tiene en la disciplina y la educación de nuestros hijos.

Por qué decir que no a los niños.

La vida es dura, de eso no cabe duda. En la infancia, intentamos hacer el camino a nuestros hijos lo más cómodo posible, evitando todo lo negativo. Esto llega hasta el punto de no decirle que no para no contrariarles.

por qué decir que no a los niños

Sin embargo, eso que hacemos por su felicidad tiene un efecto negativo en su educación y su formación como persona. Decir “no” a un niño es una manera de prepararle para la vida. En ella, se va a encontrar muchas negativas, así que lo mejor es que sepa gestionar las emociones que una negativa provoca.

Para hacerlo, lo ideal es que desde pequeño esté acostumbrado a esas sensaciones. No se trata de negarle todo lo que pida, sino de valorar cuándo lo mejor para él es una negativa. Encontrar el equilibrio justo es todo un arte.

Pero este no es el único motivo por el que merece la pena aprender a decir que no a nuestros hijos. Otra razón de peso es el hecho de que hacerlo mejora mucho la disciplina y el comportamiento de los niños.

Si no saben dónde están los límites, es imposible que los respeten, ¿no crees?

Por todo esto, decir que no a nuestros hijos en determinadas situaciones es algo que está más que justificado y que es positivo para ellos. Aunque a veces resulta difícil, es sin duda un esfuerzo que merece la pena.

El siguiente paso es el más difícil: aprender cuándo hacerlo.

Cuándo decir que no a los niños.

Cuando empezamos a valorar la importancia de decir que no a los niños, a veces tendemos a pensar que se trata de decírselo ante casi cualquier acto que lleven a cabo. Esa no es la idea, sino decírselo solo cuando sea estrictamente necesario.

cuándo decir que no a los niños

Saber cuándo lo es no es fácil, y se trata de un camino en el que es importante la experiencia. Poco a poco, las cosas te irán resultando más fáciles.

Para saber cuándo decir que no a los niños es importante tener siempre presente una pregunta: ¿lo que está haciendo o lo que me está pidiendo es malo para él? Si tenemos eso claro, todo resultará más fácil.

Siendo más concretos, estas son algunas situaciones en las que debemos decir que no a nuestros hijos:

  • Cuando quieren caprichos constantemente: los niños piden regalos allí donde van. Siempre quieren comprarse algo, y esto es natural. Sin embargo, hay que saber cortar eso para que no se convierta en un hábito que acabe en que el niño dé un espectáculo si no tiene lo que quiere.
  • Cuando hace algo peligroso para él mismo: en aquellas situaciones en las que lo que hace puede resultar un peligro físico para él, no hay que tener ningún miedo a decirle que pare. Es por su propio bien.
  • Cuando ofende a los demás: si está siendo maleducado u ofensivo contigo misma, con otros familiares o con otros niños, sin duda debes decirle que deje de hacerlo. Decirle que no es algo que no solo se debe hacer por su propio bien, sino también por respeto a los demás.
  • Cuando rompe las normas: si en casa tenéis ciertas normas claras y tu hijo no las cumple, hay que pararle. En caso contrario, esas normas serán papel mojado y tu autoridad saltará por los aires.

A las madres nos resulta especialmente difícil hacerlo. Quizá porque solemos pasar más tiempo con nuestros hijos, nos cuesta más decirles que no. Sin embargo, también somos las que notamos con mayor rapidez los resultados de hacer esto bien.

Una vez que sabes la importancia de decir que no y que tienes claro en qué situaciones hacerlo, hay una pregunta que todo el mundo se hace, y que tiene que ver con cómo decir que no a los niños.

¿Cómo hacerlo? ¿Se puede decir que no de forma positiva?

Aunque parezca extraño, sí se puede decir que no a los niños de forma positiva. Basta con cambiar el foco del acto negativo a la alternativa positiva.

Siempre que decimos que no a los niños, hay que explicar el por qué y ofrecer una alternativa válida.

Por ejemplo, imagina que estás con tu hijo en un avión y no para de dar patadas al asiento que tiene delante. Está claro que para la persona que viaja delante es algo molesto, así que deberías decirle que no. Si simplemente le dices que no lo haga y no le ofreces ninguna alternativa, acabará repitiéndolo al cabo de unos minutos. Volverás a decirle que no, esta vez más alterada, y este ciclo se repetirá hasta que acabéis enfadados.

Sin embargo, si la primera vez que le dices que no le explicas por qué lo haces y le ofreces una alternativa como jugar al “veo veo” o sacar una libreta y un lápiz y dibujar juntos, conseguirás lo que quieres. Él dejará de pegar patadas y pondrá su atención en algo motivador. No acabaréis enfadados, y a él le habrá servido para aprender.

cómo decir que no a los hijos

Además de eso, no es necesario utilizar las voces para decirle que no. Cuando eso ocurre es porque hay problemas previos, bien sea porque no le has ofrecido una alternativa y el niño ha seguido haciendo lo mismo o bien sea porque te encuentras nerviosa y alterada y lo acabas pagando con él.

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Aprender. En realidad, nadie nace sabiendo decir que no, y a nadie le resulta agradable. Pero se trata de algo tan necesario que hace que debamos aprenderlo. Mejorarás mucho con la práctica y a base de equivocarte.

Eso sí, vas a tener un gran aliado: el amor por tu hijo. Esa gasolina te dará la energía necesaria para hacer lo que te propongas. Si de verdad deseas aprender a hacerlo, lo acabarás consiguiendo. La paciencia y la constancia serán claves para ello.

Decir “no” a los niños es algo difícil y desagradable. Pero los grandes efectos que tiene sobre su educación y su disciplina hacen que merezca la pena el esfuerzo por aprender a decir que no. Tú también puedes hacerlo, así que hoy mismo es el mejor día para comenzar a practicar. ¿Te animas?